Dip. Rafael Candelas Salinas

Posicionamiento del PVEM

 

COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS DIPUTADOS INTEGRANTES DE LA QUINCUAGÉSIMA NOVENA LEGISLATURA DEL ESTADO:

El Informe que presentará la titular del Poder Ejecutivo acerca de sus actividades realizadas y sobre el estado que guardan todos los ramos de la administración pública de la entidad será analizado, con el debido detenimiento y profundidad, en la Glosa respectiva.


Este ejercicio será punto de partida para que esta nueva Legislatura revise las prioridades de nuestro Estado, identifique los obstáculos que debemos afrontar, así como los acuerdos que debemos establecer sobre los temas más importantes para la sociedad.

Hoy más que nunca, la profunda pluralidad política del Estado, nos convoca a que los Zacatecanos ejerzamos nuestro derecho a opinar, a rechazar la conformidad, la pasividad y el fatalismo. Tenemos los zacatecanos que reconocer la realidad y confrontarla, por cruel y confusa que parezca, como el primer paso para asumirla y transformarla.

Por primera vez en la historia, el Partido Verde Ecologista tiene un representante en el Congreso Local, gracias al trabajo, al esfuerzo y a la confianza de miles de Zacatecanos que con valentía acudieron a las urnas a emitir su sufragio, en medio de un proceso electoral plagado de irregularidades, en el contexto de una campaña inequitativa en la que competimos no contra un partido político, sino contra un gobierno hecho partido, contra sus intentos fallidos para que “el verde” no alcanzara representación en el Congreso.

Reconozco y celebro, la autonomía, la independencia, la objetividad y el profesionalismo de los integrantes del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que no cedieron a los cabildeos y las presiones de gobernantes que, sin el mínimo cuidado y sin el menor respeto a la división de poderes, a su investidura, ni al trabajo de los Magistrados intentaron mantener la ventaja que de pronto, sospechosamente habían obtenido en la mesa.

Vivimos momentos difíciles, de desencanto, de recesión económica, de falta de empleo, la sociedad se siente desatendida, abandonada, usada, engañada.

En esta parálisis se cifra el destino de miles de ciudadanos que esperaban mucho de los tiempos nuevos, que tenían amplias expectativas en un gobierno encabezado por una mujer con una formación política de izquierda, con trayectoria parlamentaria basada en el debate y el intercambio de ideas, defensora de los postulados democráticos como la libertad, la tolerancia, el respeto al libre pensamiento, a la libertad de expresión, a la libertad del sufragio, paladín de los mas desprotegidos y -por lo menos en el discurso- antítesis de la frivolidad, la ligeresa y la veleidad en la que incurren algunos gobernantes y sus parientes, cuando arriban al poder.

Muy lejos han quedado los sueños de la tan anhelada izquierda social-demócrata, muy lejos ha quedado la ilusión de consolidar una democracia integral, de avanzar en una visión común de profundo aliento, de diseñar una visión de desarrollo del Estado a largo plazo sustentada en la planeación estratégica, de generar alternativas productivas para el campo, de impulsar el desarrollo científico y tecnológico, de construir un sistema político gobernable, funcional y eficaz, de favorecer la pluralidad, la tolerancia, el diálogo y la concertación, los consensos y los acuerdos políticos.

Muy lejos han quedado aquellos discursos en los que se exponía con gran vehemencia ante el Congreso de la Unión que era necesario erradicar “la interferencia indebida y con todo el poder del estado, de algunos gobernadores de las entidades federativas en los procesos electorales, para favorecer e impulsar a un determinado candidato”, entonces se le calificaba como una práctica autoritaria y hegemónica que confundía federalismo con un proceso de feudalización, ahora se le llama democracia, ahora es la voluntad popular y hasta se realizan visitas de cortesía al Tribunal Federal Electoral en la víspera de resolver sobre los recursos interpuestos por los partidos políticos, antes se luchaba por la equidad en las contiendas electorales, ahora se impulsan normas electorales que pretenden controlar el ejercicio periodístico, que dan manga ancha a los partidos políticos con mayores recursos, que pretenden condenar a los partidos en crecimiento a seguir siendo minoritarios, limitando su crecimiento para que los que se dicen grandes sigan manteniendo su status, con disposiciones que ni detuvieron las campañas negras, que ni sancionaron a los que incurrieron en ellas, que ni evitaron el excesivo gasto en las campañas y que por tanto, ya demostraron su ineficacia en el pasado proceso electoral.

Esperamos los zacatecanos que aun recuerden, por lo menos, lo que apenas hace tres años y medio criticaban como un ejercicio arbitrario del poder que pretendía “la entronización de un linaje para la sucesión de puestos de elección popular”, aunque todo indique lo contrario.

Con esta Sesión Solemne somos testigos de que aquel rayito de esperanza ha llegado a la mitad de su ciclo y que lejos de ver una luz al fondo del camino, los zacatecanos nos sentimos con la amarga sensación de que este gobierno, por más amor que le imprima, no ha sido capaz de mitigar sus problemas más sentidos.

Pero aún es tiempo de ponerse a trabajar, de reorientar el camino, de hacer a un lado los intereses de partido, para dar paso a los intereses de la sociedad, es tiempo de escuchar a los Zacatecanos, es tiempo de quedarse a atender a los de casa, es tiempo de Zacatecas, es tiempo de los acuerdos, es tiempo de respetar al que piensa diferente, es tiempo para la humildad, para la política, para la conciliación, para redoblar el esfuerzo, para apresurar el paso, para la construcción de un nuevo Zacatecas.

Ciertamente hay razones para que los zacatecanos estén insatisfechos. Podríamos estar mejor; falta un esfuerzo adicional y una posición de Estado frente a las grandes necesidades de Zacatecas, frente a la realidad que pareciera derrochar potenciales y sacrificar a la imaginación y a la audacia política.


Una posición de Estado alejada de afanes protagónicos , que esté por encima de caprichos, antagonismos o posiciones partidistas y que de paso al debate abierto que en verdad busque el progreso, para que la política vuelva a ser expresión de libertad y cohesión social, para que juntos avancemos en la dirección que convenga a nuestro desarrollo.

Quién se ha formado políticamente desde el Parlamento debe saber y entender que el Congreso, por vocación y definición, es un campo de deliberación, de controversia y debate; extraño parece pues, la susceptibilidad que algunos de estos actores tienen con respecto a lo que en este espacio se dice, extraño es también, que pierdan de vista que el Congreso puede ser un aliado, debieran entender que es mejor verlo como lo que es, un espacio construido por la voluntad popular, fundado en la convicción de que mediante el diálogo permanente con los otros dos poderes, las diferencias deben encontrar su justificación en el progreso y no en el retroceso.


P odemos discrepar sin destruir, discordar sin hostigar, construir sin avasallar, consensar sin necesidad de aniquilar al adversario.


La obligación moral y política de las y los legisladores, es asegurar que las decisiones obedezcan al interés plural de Zacatecas y no, de modo exclusivo, al signo de un solo partido, de una ideología o del interés de quién gobierna.


Por ello, no es admisible pensar en el Congreso como ventanilla de mero trámite. Tampoco es admisible verlo como enemigo y menos como obstáculo.

Esta Legislatura ejercerá con responsabilidad su obligación constitucional de fiscalizar a las instituciones de gobierno, el ejercicio transparente y el buen aprovechamiento de los recursos públicos, su estricto desempeño en las funciones y programas que competen al Ejecutivo, así halla sido aprobada con extrema urgencia y bajo acusaciones y señalamientos de sobornos, alguna cuenta pública.

Lo haremos con objetividad pero con firmeza, con honradez pero con contundencia, con claridad pero con la solidez y la tranquilidad de estar cuidando los recursos de los Zacatecanos, empecemos entonces por reconocer que los ciudadanos advierten y nos expresan que algo está fallando.
El creciente desempleo, l a falta de inversiones, las empresas que se van, el terrorismo fiscal, le persecución y discriminación en oficinas de gobierno por preferencias sexuales, las escasas condiciones para el desarrollo económico, la falta de apoyos al campo, el contrastante exceso de discursos contra la falta de obra pública, las infructuosas giras de trabajo por todo el mundo, el suntuoso anuncio de promesas de inversión que no llegan, el regreso a la vieja práctica de colocar primeras piedras, los carísimos conciertos, las visitas, los cócteles, saludos, fotos, premios y grandes reconocimientos hechos a los líderes mundiales -principalmente de izquierda- que no dejan nada y el comentario cotidiano de los ciudadanos, nos confirman que este gobierno no ha respondido a las expectativas que se generaron ni en las campañas electorales, ni en los acuerdos por Zacatecas, ni en el Plan Estatal de Desarrollo y mucho menos, a los retos que la sociedad Zacatecana esta enfrentando.


En particular, lastima a los Zacatecanos y crispa los ánimos de importantes grupos sociales que cuando aún no terminamos de construir la planta baja, ya estemos imponiendo un segundo piso, sólo para decir que si se está trabajando, sólo para decir que si hay obra pública, sólo para que se vea, que si hay gobierno, para que se vea, quién es la que manda, para que se sienta, quién gobierna y quién decide, a pesar y por encima de grupos sociales, de cámaras empresariales, artistas, autoridades, líderes de opinión y todo lo que se oponga, qué importa el malestar de sectores marginados en la periferia de la capital del estado, en las comunidades, en los municipios, de los campesinos, de los más desprotegidos que ni siquiera les alcanza la imaginación para saber lo que podrían servirles doscientos millones de pesos en infraestructura hidráulica, en pavimentaciones, en energía eléctrica, qué importa el impacto ambiental si se puede gastar lo que sea para acallar las voces disidentes, gastemos lo que sea en cumplir nuestros caprichos aunque tengamos que comprarle uniformes piratas a nuestros deportistas olímpicos.

Reconozcamos que el principio del diálogo para el acuerdo no está en la propagación de una sola idea, sino en la réplica, en la discusión abierta, en el respeto a quienes no piensan igual; d e lo contrario, la democracia se convierte en un pretexto para ocultar incapacidades.
Es tiempo de unir y construir.
Los zacatecanos aspiran a que haya equilibrio, no rivalidad entre poderes o fuerzas partidarias; quieren gobiernos compartidos, no gobiernos divididos.
Es el tiempo de buscar y encontrar motivos para la coincidencia, no pretextos para la discordia.

Es tiempo de acercar posiciones, de construir acuerdos precisos y puntuales por Zacatecas.
Reivindiquemos la política, hagamos acuerdos, porque eso demandan los ciudadanos y lo exige el avance de Zacatecas.
Impongámosle un nuevo ritmo a la marcha de Zacatecas, preguntémonos pues, en qué podemos coincidir.
Preguntémonos si p odemos coincidir en consolidar nuestra democracia, en el fortalecimiento financiero del Estado y los municipios, en la aplicación racional de la disciplina fiscal, en mejorar las condiciones de competitividad del aparato productivo, en la tarea de generar empleos.

Si podemos coincidir en profundizar y vigorizar la cultura del respeto a la ley, en la mejoría de la seguridad pública, en la sujeción de todos al Estado de derecho, en trabajar para que la transparencia y la rendición de cuentas sean el mejor aval de la actividad pública.

Preguntémonos si podemos coincidir en generar una cultura que combata la indiferencia por el cuidado, respeto y conservación de nuestro medio ambiente o basta con una simple pinta masiva de bardas en las que se habla del calentamiento global.
Si p odemos coincidir en fortalecer al campo Zacatecano, en brindar vivienda, salud y educación de calidad a todos los zacatecanos, así como en abatir la pobreza, corregir las desigualdades e impulsar la equidad.
Ciudadana Gobernadora del Estado:


La LIX Legislatura del Estado, se dispone a iniciar una jornada decisiva, con una visión optimista del porvenir. En esta hora fundamental, a la mitad de su gobierno, nos disponemos a caminar juntos el último tramo del sexenio.

En el Partido Verde sabemos que no se podrá construir un modelo que resuelva los problemas de fondo, si éste se sustenta en la destrucción de los adversarios y el castigo a los enemigos.

Es imprescindible reconocer que en la política debe prevalecer la razón frente a las emociones, la razón que nunca impone, sino aconseja y convence. La razón que duda y también reconoce la posibilidad, quizá la necesidad, de avanzar en soluciones que por el momento no se encuentran. Hay que dar espacio a que la razón prevalezca. Hay que empezar a decantar los juicios sumarios y conclusiones relampagueantes que sólo atienden a provocar emociones y sensaciones.

El Partido Verde Ecologista la invita , a convenir una tregua en la lucha del egoísmo político y entregarnos de inmediato a la construcción de los pactos y los acuerdos que nos permitan subirnos, juntos y para bien, al tren de la historia.


Muchas gracias.